Ir al contenido principal
Máquina de insuflado conectada a una trampilla de acceso a la buhardilla.

Cómo se aísla una buhardilla por insuflado, paso a paso

La objeción más frecuente no es el dinero: es “no quiero obras en casa”. Le contamos la jornada entera, sin adornos, incluido lo que cambia para siempre en su buhardilla.

Publicado el · 8 min de lectura · Isolapro S.L.

La palabra que sobra en esta conversación

Cuando decimos “aislamiento de buhardilla”, mucha gente oye “obra”. Y con esa palabra llega toda una escena: varios días de ruido, polvo por toda la casa, muebles tapados con plásticos, gente entrando y saliendo y una vivienda inhabitable durante una semana.

Es una imagen razonable, porque casi todo el mundo la ha vivido o se la han contado. Pero no se corresponde con esto. La forma más honesta de desmontarla no es prometer que “es rapidísimo”, sino contarle la jornada tal y como ocurre.

Qué es el insuflado

El insuflado, también llamado soplado, consiste en proyectar mecánicamente nódulos de lana mineral sobre el suelo de la buhardilla hasta formar un manto continuo y uniforme.

No se coloca nada, no se atornilla nada y no se rompe nada. El material se sopla y se distribuye. La diferencia con los rollos de toda la vida es justamente esa: donde el rollo deja juntas, esquinas mal cubiertas y huecos alrededor de las vigas, el material insuflado llega a todas partes.

Se aísla el suelo de la buhardilla, no el tejado. Es una distinción importante: se trata de poner una barrera entre la parte habitada de su casa y un espacio que no se calienta. Por eso la buhardilla debe ser un espacio perdido, no habitable.

La jornada, de principio a fin

Así se desarrolla el día de la instalación. Es una jornada de trabajo, no varios días.

  1. Llegan dos técnicos por la mañana, a la hora acordada con usted.
  2. Suben a la buhardilla, miden la superficie real, comprueban el estado del forjado y verifican que el acceso permite trabajar.
  3. Se revisa con usted la documentación y se firma. En el presupuesto figura el importe a pagar por el propietario: 0 €.
  4. Se monta la máquina abajo, a nivel del suelo. Se conecta a un enchufe doméstico normal, el suyo. No hace falta ninguna acometida especial.
  5. Sube un tubo flexible por la trampilla de acceso y se sopla la lana mineral sobre el suelo de la buhardilla hasta cubrirla por completo.
  6. Se comprueba el espesor conseguido y la uniformidad del manto.
  7. Se recoge, se limpia la zona de trabajo y se retira todo el material sobrante.
  8. El equipo se marcha el mismo día y le deja la documentación de la actuación.

Usted no tiene que subir a la buhardilla, no tiene que mover muebles y no tiene que salir de casa. Si prefiere que le acompañe un familiar ese día, nos parece perfecto.

Ruido, polvo, escombros y permisos

Las cuatro preguntas que siempre aparecen, con su respuesta concreta.

  • Ruido. La máquina no hace más ruido que un aspirador doméstico, y funciona a ratos, no de forma continua.
  • Polvo. El material va por dentro del tubo desde la máquina hasta la buhardilla. No se manipula en las zonas habitadas de la vivienda.
  • Escombros. No hay. No se demuele nada, así que no se genera ningún residuo de derribo.
  • Permisos. Las intervenciones individuales de este tipo no requieren licencia de obra. No hay que pedir nada en el ayuntamiento ni esperar autorizaciones.

El material: qué se sopla exactamente

Es lana mineral certificada, en nódulos, la misma familia de material que se emplea en obra nueva. Sobre este punto hay tres dudas recurrentes, y las tres tienen respuesta con una clasificación normativa detrás.

La primera es el fuego. La lana mineral empleada en estas instalaciones está clasificada como Euroclase A1 según la norma UNE-EN 13501-1, la clasificación más alta que existe: es incombustible. En una buhardilla por la que pasa la instalación eléctrica, es precisamente lo que uno quiere tener encima.

La segunda es el asentamiento. La duda razonable es si el material se apelmaza con los años y deja de aislar. La clasificación de asentamiento S1, conforme a la norma UNE-EN 14064-1, significa que la barrera aislante mantiene sus prestaciones y no se asienta con el paso del tiempo.

La tercera es la humedad y los bichos. Es un material inerte: no es materia orgánica, no constituye un medio adecuado para el desarrollo de microorganismos y no alimenta a nada.

  1. UNE-EN 13501-1 — Euroclase A1

    Reacción al fuego

    La clasificación A1 identifica los materiales incombustibles, los que no contribuyen en ningún grado al desarrollo de un incendio. Es la categoría más exigente de la norma europea de reacción al fuego.

  2. UNE-EN 14064-1 — Asentamiento S1

    Estabilidad del espesor en el tiempo

    La norma europea de productos de lana mineral insuflada in situ clasifica el asentamiento del material. La clase S1 corresponde al comportamiento estable: el manto conserva su espesor y sus prestaciones a lo largo de la vida útil.

Lo que sí cambia en su casa, y conviene saberlo antes

Aquí viene la parte que preferimos decir nosotros y no que la descubra usted el día de la instalación.

Existe la posibilidad de instalar por encima un suelo practicable que permita seguir usando el espacio. Es la única parte de la intervención que tiene un coste para el propietario, y se le detalla por escrito antes de decidir nada.

Lo decimos en la primera llamada por una razón práctica: un cliente que se entera el día de la instalación cancela, y con toda la razón del mundo.

Cuándo se nota, y cómo

El confort se nota pronto, en cuanto llegan los primeros días fríos. Desaparece esa sensación de frío que cae desde el techo, y la casa mantiene la temperatura más tiempo entre dos encendidos de la calefacción.

El efecto en la factura es distinto: es diferido. No lo verá al día siguiente, sino en la siguiente lectura, y sobre todo a lo largo de una temporada completa de calefacción. Cualquiera que le prometa una bajada inmediata y con un porcentaje exacto le está vendiendo algo que no puede sostener.

Nosotros no damos cifras de ahorro porque dependen de su casa, de su sistema de calefacción, de cómo la use y del invierno que haga. Lo que sí es seguro es la física: el calor deja de escaparse por donde se escapaba.

Qué documentación queda a su nombre

Una instalación financiada mediante certificados de ahorro energético genera un expediente, y ese expediente es suyo. En el momento de la firma se le entregan cinco documentos:

  • El documento informativo del sistema CAE.
  • El contrato u oferta de la actuación aceptado por la propiedad, donde figura el importe a pagar.
  • El contrato de cesión del ahorro energético.
  • La declaración responsable sobre otras ayudas recibidas por la misma actuación.
  • La autorización para tramitar el certificado de eficiencia energética ante el registro correspondiente.

Y en un plazo máximo de tres meses recibirá otros tres: la factura de los trabajos, el justificante del pago por la cesión del ahorro y el certificado de eficiencia energética presentado en el registro oficial.

Guárdelos. Son la prueba material de todo lo que le hemos contado, y son también lo que le permitirá, si alguna vez quiere, enseñárselos a su asesor o a un familiar.

Antes de llegar a este día

Todo lo anterior ocurre solo si su vivienda cumple los requisitos. Están enumerados en ¿Es elegible mi vivienda? Los cinco requisitos, y el primero de todos depende de dónde viva usted, como explicamos en Zonas climáticas D y E.

Y si todavía le queda la duda de fondo, la de por qué alguien paga esto, la respuesta completa está en la página sobre los certificados de ahorro energético.

Seguir leyendo

  1. 8 min de lectura

    ¿Es elegible mi vivienda? Los cinco requisitos

    Una lista corta y sin letra pequeña. Si su vivienda falla uno solo de estos cinco puntos, no hay expediente posible, y es mejor que lo sepa antes de dar ningún dato.

  2. 8 min de lectura

    ¿Qué son los CAE y cómo funcionan?

    Le han dicho que puede aislar su buhardilla sin pagar nada y usted busca el truco. Hace bien. Esta página explica el mecanismo entero: qué ley lo crea, quién pone el dinero, quién vigila y qué gana cada uno.

¿Quiere saber si su vivienda entra?

Cuatro datos bastan para comprobarlo. Le respondemos por teléfono, sin compromiso y sin pedirle ningún documento por esa vía.

Nos dice si su municipio está en zona climática D o E.

¿Es usted propietario de la vivienda?

¿Dispone de un sistema de calefacción en funcionamiento?

Le llamamos para confirmar los datos. Sin compromiso.

Sus datos solo se utilizan para comprobar la elegibilidad de su vivienda y ponernos en contacto con usted. Sin compromiso.

Llamar ahora